DEFERENCIA DE GENTE DE TEATRO

ARTÍCULOS SOBRE TEATRO 

presentamos los artículos que nos envían  

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El teatro, una herramienta en la escuela.
Cuando se habla de “teatro en la escuela” suele entenderse como una actividad cuya finalidad parece ser la representación pública de un texto (ya sea de un autor determinado o de creación colectiva a partir de los ensayos e improvisaciones) al final del curso escolar o en otros días señalados… Sin excluir claro está esa posibilidad, los libros publicados por De la Torre en su colección “Alba y Mayo Teatro” (“El Ladrón de Palabras”, “La Sombra Misteriosa”, “Mi amigo Fremd habla raro” de Antonio de la Fuente Arjona, e incluso “La niña que no sabía que lo era” de Sury Sánchez) fantasean con una propuesta que, au! nque de apariencia modesta, deviene en ambicioso plan.
Recluido en la intimidad del aula, despreocupado del aplauso del público y liberado de artificios (luces, decorados y demás zarandajas técnicas), el teatro, sin evitar lo lúdico, se adentra en lo pedagógico. Allí donde lo importante pasa a ser la vivencia y no la exhibición.
¿Pero es que el teatro puede servir para enseñar matemáticas o lengua o historia?... Pues sí, ¿por qué no? ¡La expresión dramática al servicio de la educación! No como una actividad aparte (casi siempre ajena al hecho educativo) sino form! ando parte de cada materia en cuestión: en fin, como una herramienta más que por igual facilite (enriqueciéndolo) el trabajo del profesor y oriente (con la práctica) el entendimiento de los alumnos.
Se abre así una doble vía, una doble puerta a una fantástica aventura circular: ¿iniciarse en el mundo teatral estudiando o estudiar mientras se hace teatro? Cualquiera de los dos caminos nos llevará inevitablemente al siguiente. ¡Pasen y vean!
No hay grandes secretos ni doctos consejos (tampoco son necesarios), estos cuatro libros (“El Ladrón de Palabras”, “La Sombra Misteriosa”, “Mi amigo Fremd habla raro” y “La niña que no sabía que lo ! era”) trufados de juegos, ideas y ejercicios, tan solo aventuran unas bases, sencillas pero sólidas, sobre las que cada cual podrá ir construyendo a su medida esta teoría o fantasía.
Porque más que conocimientos dramáticos (que tampoco vienen mal, por supuesto) lo principal es echarle ganas e imaginación, que la mejor manera (sino la única) de entrar en contacto con el juego dramático y sus amplios recursos, es precisamente ésa: jugando y experimentando.
www.edicionesdelatorre.com
Autor: Antonio de la Fuente Arjona  http://delafuentearjona.viadomus.com

 



Cábalas en el teatro 

(material recopilado por Jorge Ane)
 

En el ámbito teatral, hay gran cantidad de creencias
acerca de lo que trae buena y mala suerte. El origen
de una gran parte de ellas, proviene del antiguo
teatro español. El hecho de no utilizar el amarillo en
los vestuarios, por ejemplo, Tiene su fundamento en
que en las obras de enredos, cuando el marido
sorprendía al amante en el ropero o debajo de la cama
en calzoncillos, éstos eran de color amarillo. También
puede atribuirse la visión negativa hacia este color a
la muerte de Moliere cuando representaba -vestido de
amarillo- la obra 'El médico a palos"

Los tabúes en el teatro son numerosos:
- Nadie debía sentarse en la escotilla del apuntador,
a riesgo de romper el pacto con los dioses de la
suerte. La tecnología dejo felizmente esta
superstición en desuso...
- No se puede silbar (y menos de noche). En un
reportaje el actor Osvaldo Pacheco afirmaba: "silbar,
jamás! Si el texto lo exige canturreo"
- Nada de tener claveles, aunque provengan de los
admiradores más fervorosos.
- Tejer en un camarín puede traer la desgracia a todo
el elenco, y si la lana es amarilla el desafío a la
fortuna es doble.
- Ni pensar en mencionar la palabra "víbora". Los
actores apelarán a un listado de sinónimos y dígalo
con mímica: reptil, la que se arrastra...

Con el vestuario hay muchos puntos a tener en cuenta:
además de evitar el amarillo, jamás utilizarlo con
lunares, y menos aún tener dos iguales: se debe
empezar y terminar la temporada con el mismo.
Al respecto La actriz Iris Marga recordaba en un
reportaje: "Representábamos una obra en la que yo era
una paisanita. Para estar siempre almidonada, con los
volados tiesos, me hice hacer dos trajes iguales.
Cuando Carcavallo, el empresario, se enteró, tuvimos
un disgusto tan grande que marcó mi alejamiento del
elenco"
El camarín también exige ciertos cuidados: No debe
tocarse! el actor se limitará a llevar su vestuario,
caja de maquillaje y efectos personales, sin llevar
nada ni mover nada de lugar. Hay quienes toleran
algunos aportes personales, como ser fotos de
familiares en el espejo, siempre y cuando sea antes
del estreno.
Los métodos de exorcismo son variados:
- Poner azúcar en un rincón del camarín
- Las hojas de ruda son también un buen aliado. Darío
Vittori, por ejemplo, las colocaba personalmente en
los tableros de la boletería, mientras que no falta
quien queme algunas hojas en su camarín.
- entrar con el pié derecho, especialmente en el
primer ensayo.

Obras y autores

En la fecha del estreno cuidado con mencionar la
palabra "suerte" porque los resultados pueden ser
insospechados! Es preferible desear mucha "merde"
antes de salir al escenario, o golpear tres veces la
bambalina, tocar madera o persignarse.
También hay obras y autores que adquirieron el poco
redituable privilegio de ser considerados nefastos. Un
claro ejemplo es el de Jacinto Grau, autor de "El
señor de Pigmalión". En España nadie lo representaba
por su terrible fama negativa. En un reportaje
concedido en 1974 al matutino La Nación, José Cibrián
contaba que cuando su padre puso en escena la obra en
Madrid en la década del '30, "todo el mundo le llamaba
insensato, y más aún cuando en uno de los últimos
ensayos uno de los intérpretes se presentó pese a que
padecía una seria dolencia pulmonar. El actor pagaría
con su vida el exceso de profesionalismo, y muchos
compañeros le atribuyeron la desgracia a la presunta
influencia nefasta de don Jacinto, renunciando a sus
papeles...

Entre las obras evitadas la más famosa es Macbeth. Ni
representarla, ni citar siquiera tres o cuatro versos
seguidos. La fatalidad se encargó de aumentar su mala
fama: en 1964 se quemó un teatro nuevo en Lisboa que
estaba dando la obra.

 

Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

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La historia no juzga a las personas por la cantidad de sirvientes que poseía, sino por la cantidad de personas a quienes sirvió. ¿Por qué, pese a todo lo que tenía por hacer, la Madre Teresa se detenía a consolar a un niño? Porque comprendía que es mucho mejor secar una simple lágrima, que derramar miles.
Cómo medimos a una persona?
No por la forma en que murió, sino en que vivió.
No por cuanto ganó, sino por cuanto dió...
Por supuesto que la Madre Teresa fue -y sigue siendo- un ejemplo de generosidad. Pero para seguir su ejemplo no necesitamos ser héroes. Tampoco necesitamos viajar a tierras distantes en búsqueda de algún desafortunado. Todo lo que necesitamos es "despertar", y comenzar a tomar conciencia de quienes nos rodean.

Cada encuentro es una oportunidad de dar: Seguramente nuestros hijos; amigos; colegas; jefe; clientes; esposo; esposa (o cualquier otra persona con la que interactuamos) tienen la ilusión de recibir algo de nosotros.

A veces olvidamos cuánto tenemos para ofrecer. Por ejemplo, a pesar de estar cansados de hacer fila en el Banco, podemos ofrecer al estresado cajero una cálida sonrisa y el regalo de nuestra paciencia y comprensión. Tenemos el poder de elevar su ánimo y mejorar su día. En el hogar o en el trabajo, nuestr as palabras de aliento pueden plantar semillas de confianza en los corazones de nuestros hijos y colegas.

¿Su hija adolescente tiñó su pelo de azul y usted cree que no hay nada que pueda hacer? Bueno, si lo hay...Puede ofrecerle el regalo de su amor incondicional y aceptarla. Toda nuestra vida nos piden que aceptemos los estándares de otros, en lugar de los propios: esto comienza con Papá y Mamá, luego son los maestros, y siguen nuestros supervisores en el trabajo... Las novias/novios (quizás más tarde esposas/esposos) también lo hacen! Parece como si todos nos dijeran qué hacer y cómo pensar. No es de extrañar que estemos "hambrientos de aceptación"... ¿Por qué no saciar ese hambre?

Además de la paciencia, comprensión, aliento y aceptación, existen muchas más cosas que podemos dar. Por ejemplo el interés. ¿Qué es lo peor que puede hacerle a alguien? No es odiarle... sino serle indiferente y no mostrarle interés! Odiar es una expresión de atención. Imagine cóm o sería si nadie tuviese el mínimo interés en usted: Dolería! Nuestro interés puede ayudar a llenar la necesidad de atención de los demás. Irónicamente, después de mostrar interés en los demás... aprendemos cuán interesantes son!

Otro regalo para dar es el reconocimiento. ¡Existen más personas hambrientas de reconocimiento que de comida! ¿Por qué el elogio es tan buscado? Porque, como el oro y los diamantes, es raro y difícil de encontrar. ¿Puede recordar cuantas veces se sintió frustrado porque sus logros y esfuerzos no fueron reconocidos? Podemos evitar la frustración de otros, dándoles reconocimiento. Como el elogio es gratis, ofrecerlo no cuesta nada... pero sólo tiene valor cuando es sincero.

El mayor regalo que tenemos para ofrecer es el Tiempo, ya que de tiempo se compone nuestra vida. Es nuestro recurso no-renovable y es muy precioso. ¿Qué mayor modo de expresar amor, que dedicando nuestro tiempo a aquellos que lo necesitan?
Yo no doy lecturas o caridad.
Cuando doy, doy mi persona.
- Walt Whitman -
Considere igualmente la amabilidad. Ella tiene el inmenso poder de transformar la vida de quien da, como de quien recibe. Y lo extraño de la amabilidad, es la dificultad de dejarla. Por más duro que intentemos... sigue volviendo a nosotros!

Nuestra propia conciencia -en susurros- nos recuerda algo que Marco Aurelio escribió en el siglo II: "No vivas pensando que existen miles de años delante tuyo. El destino está en tus manos, haz el bien mientras la vida y el poder sean aún tuyos".
Cortesía de Marco Antonio Guízar Ponce



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