LA LENTE MARAVILLOSA

  

 

EMILIO CARBALLIDO

 

 

Melodrama para niños muy pequeños

 

PERSONAJES

El Anciano

María

Lola

Paco

Juan

Microbio no identificado

Bacilo

Coco

Amiba

 

(Un jardín público, un rincón del mismo jardín y la  pantalla para proyecciones.)

mismo

PRIMER ACTO

 

(Jardín público: fuente grande al fondo, árboles, plantas, bancas.)

(Un anciano estrafalario se dirige al público.)

 

VIEJO.-Amiguitos, muy buenos días. He venido para contarles cuentos maravillosos, pero no sé por cuál empezar. Por supuesto, pienso ilustrarlos, sé hacer algunos trucos que tal vez... (Algo le molesta en el cuello, se saca una interminable choricera de mascadas) No me refería a esto, claro. (Hace aparecer un huevo sin querer, lo guarda en la bolsa) Lo que pasa es que hay un cuento muy bueno, del árbol que camina... (Pasa caminando un árbol) y da dulces en vez de frutas. Mírenlo, allá va. (Corta algunos dulces, los tira a los niños) Pero hay un cuento que a mí me gusta más. (Tose) ¿No quieren acercarse algunos, para que me oigan mejor? Anden, con confianza.

 

(De la luneta suben Paco, María, Lola y Juan.)

 

MARTA. ¿De veras podemos sentarnos aquí?

VIEJO.-Sí, hijita. Por supuesto. (Severo) Pero quietos y sin hacer ruido. (Se sientan los niños) Les voy a contar un cuento de animales, y de unos animales ¡terribles!

JUAN.-(Contento) ¡Leones, tigres!

PACO.-¡Pan, pan, pan! (Disparando)

VIEJO.-¡No! Voy a hablar de unos animales tan chicos, tan chicos que nadie los podía ver, y tan malvados que se dedicaban a hacer sufrir a todos los niños del mundo.

LOLA. ¿Y nadie podía verlos?

VIEJO.-Nadie.

LOS CUATRO.-(Decepcionados) Aaah. (Se ven entre sí)

PACO.-Pues si no vamos a ver a los animales….(Quedo) Vámonos.

JUAN.-(Quedo) Sí, vámonos. (Codazo a las niñas)

PACO.-Creo que... que nos habla la mamá de Lola, sí, oigan. (Los empuja) Corran.

(Salen corriendo tres de ellos, menos Paco, que se retrasa.)

VIEJO.-Bueno, pues estos niños no verán los animales.

PACO.-(Frena) Ah, ¿pero vamos a verlos?

VIEJO.-¡Claro!

PACO.-¿Pues no decía usted que no podían verse?

VIEJO.-No pueden verse nada más con los ojos, pero yo soy dueño de unas cosas ...

PACO.-¿Qué cosas?

VIEJO.-¡Lentes!

PACO.-¿Lentes?

VIEJO.-¡Lentes maravillosas para ver los invisibles! Y entonces, aunque esos animales son tan pequeños, tan pequeños, ¡uno puede verlos!

PACO.-¿Y me los va a enseñar?

VIEJO.-Si tú quieres... ¡Ara zalila balún! (Relámpagos, truenos, oscuridad)

 

(Descendió la pantalla para proyecciones. Inmediatamente se proyecta lo que el diálogo va indicando.)

PACO.-Ay, ¿qué es eso que se ve ahí?

VIEJO.-¿Ves qué grande se ve? Más grande que tú. Pues eso... ¡es una gota de agua! Mi lente hace que se vea así de grande.

PACO.-¿Una gota de agua?

VIEJO.-Eso. Y adentro de una gota, ¡mira todas las cosas que puede haber!

PACO.-¡Sí! ¡Veo figuritas! ¡Pero muy chicas!

VIEJO.-Pues imagínate qué tan chicas serán, que están adentro de una gota de agua. Ahora, vas a ver al fin una de esas figuritas, cómo la vuelvo grande.

PACO.-¡Ah! ¿Y qué es eso?

VIEJO.-Ese es uno de los animales invisibles, por que es tan chico que nadie lo puede ver con los simples ojos. ¿Ves cómo lo hace grande mi lente?

PACO. ¿Ese es un animal?

VIEJO.-Sí. También este otro. ¿Sabes cómo se llaman?

PACO.-¿Cómo?

VIEJO.-¡Microbios!

PACO. ¿Y de veras son malos?

VIEJO.-Muy malos. Pueden ser más peligrosos que los leones.

PACO.-¡Qué lástima que no vinieron mis amigos!

VIEJO.-Culpa tuya. ¡Alibán zapón pan! (Truenos, relámpagos, oscuridad)

(Otra vez el jardín.)

PACO.-Ay, ya volvimos al jardín.

VIEJO.-Ya.

PACO.-Oiga, señor: ¿Y no podría prestarme una lente de esas maravillosas?

VIEJO. ¿Y para qué la quieres?

PACO.-Pues haría yo crecer a los microbios, y se los enseñaría a mis amigos.

VIEJO. ¿Y no te da miedo que crezcan?

PACO.-Pues no. Fueran leones ...

VIEJO.-Pues tú sabes. Te la puedo prestar un rato, pero ten cuidado. Si quieres nada más verlos tú, basta con que veas a través de ella, pero si quieres que todo mundo los vea, tienes que hacer que pase un poco de luz a través del vidrio, y ante tus propios ojos crecerán los microbios. (De una bolsa bordada saca una enorme lente, con largo mango) Toma, y no la vayas a romper. Bueno, tengo prisa. Y te repito, ten cuidado cómo la usas. (Sale)

PACO.-Gracias, señor. Gracias ¡Oiga! ¿Por qué dice que debo tener cuidado? ¡Ya se fue! ¿Y cómo se usará esto?

 

(Entra Juan.)

JUAN.-¿Qué pasó? ¿No que no querías oír al viejo?

PACO.-¡Me enseñó cosas muy bonitas! ¡Vi los animales invisibles!

JUAN.-¿Pues no decía que no se podían ver?

PACO.-Pero se ven, con unas lentes. Y me prestó ésta, que los hace crecer.

JUAN.-A poco.

PACO.-¡Palabra! Bueno, eso me dijo él.

JUAN.-¡Te ha de haber engañado!

PACO.-Pues ... (Desconfía) Dice que si hace que pase la luz... Mira, aquí está dando el sol... Podemos sujetarla aquí, por el mango... A ver, que caiga la luz en la fuente.

JUAN.-¿Qué pasó? No se ve nada. Ningún animal aparece.

PACO.-Pues no. Creo que… Oye, ¿qué es que eso que se mueve ahí?

(Un microbio se asoma y desaparece dentro de la fuente.)

JUAN: -¿Adónde?

PACO.-Se me figuró…(Están de espaldas a la fuente, muy cerca) Pues será que no hay bastante sol.  Mira, le da muy bien...

 

(Dos microbios se asoman y estiran las manos para agarrarlos. Los pierden por milímetros.)

 

JUAN.-Creo que no está bien sujeta. Ayúdame (La arreglan, retroceden acercándose a la fuente. Otra vez van a pescarlos los microbios, que ahora son tres)

PACO.-Yo creo que esta lente no sirve de nada.

JUAN-Te lo dije.

PACO.-A ver si moviéndola para allá.

 

(Otra vez se les escapan a los microbios, que esconden de nuevo.)

 

PACO.-Pues no. No se ve nada. A no ser que estén en el agua. A ver.

JUAN.-A ver.

(Alarido y carrera, porque ahora sí casi los pescan, y de frente, los microbios, que surgieron repentinamente y con las garras listas.)

PACO.-¡Esos han de ser!

JUAN.-¡Qué feos son!

PACO.-¡Por poco nos pescan!

JUAN.-¡No te asomes! ¡Míralos! Son tan chiquitítitos que caben muchos en una gota de agua, pero ahora la lente los hizo crecer.

 

(Los microbios emergen descaradamente. Son cuatro o más si se puede. Son profundamente malvados y pérfidos. Emiten risitas crueles.)

 

BACILO. ¿Adónde rayos se nos escaparon esos niños?

AMIBA.-¡Ya casi los habíamos pescado!

COCO-Pero han de regresar, siempre regresan.

AMIBA.-¿Tú crees que beban agua de la fuente?'

MICROBIO.-¡Claro! ¡Les encanta beber agua puerca!

AMIBA.-¡Bravo! ¡Los enfermaré! ¡Tendrán cólicos y calentura! ¡Tal vez hasta los purguen, o los inyecten! (Ríe a carcajadas)

BACILO:--¡Mira aquellas dos! ¡Están haciendo tortas de lodo! ¿Tú crees que se laven después las manos?

COCO.¡Qué va!

MICROBIO.-¡Ojala que coman dulces con las manos sucias! Porque así estaré listo para acabármelos.

COCO.-¡Tal vez se hagan raspones y se los dejen llenos de mugre! Ahí estaré yo, para hincharlos.

(Gritos generales de entusiasmo.)

Cantan todos: (Marcha)

Somos los microbios

y venimos a enfermar

a esos niños sucios

que no se quieren lavar.

¡No se laven nunca,

no se laven nunca!

¡Cuando estén enfermos,

cuánto vamos a gozar!

(Marchan gozosos, hacen gestos amenazadores. Luego, invitan):

(Con perfidia)

Vengan, niños, vengan,

en la fuente han de beber.

aunque esté muy turbia,

ya que tienen mucha sed.

¡Viva el agua sucia!

¡Viva el agua sucia!

Y en las uñas largas

nos podemos esconder.

(Marchan triunfalmente, riendo y tropezándose, llenos de maldad.)

Agua de manguera

también la pueden probar.

¡Coman muchos dulces

con las manos sin lavar!

¡Somos los microbios,

somos los microbios,

y a todos los niños

los queremos enfermar!

 (Entre gritos y mutuas felicitaciones terminan numerito.)

COCO.-Creo que estoy en magníficas condiciones. Me siento capaz de hincharles manos y pies.

AMIBA.-Yo voy a provocarles cólicos tan fuertes que los enfermitos se van a retorcer como lombrices.

BACILO.-Yo los voy a hacer toser sin descanso, hasta que escupan el esqueleto por la boca. MICROBIO.-¡Nadie va a poder detenernos!

PACO. ¿Y ahora qué vamos a hacer? El viejo tonto me dio la lente para hacerlos crecer, pero no me dijo cómo defenderme de ellos.

COCO. ¿Oyeron? Creo que un niño anda por aquí

JUAN. ¿Ves idiota? ¡Ya te oyeron!

BACILO.-¡Son dos!

PACO.-Pues ya te oyeron a ti también.

MICROBIO.-Listos para el asalto.

AMIBA.-Dice que no sabe cómo defenderse. (Ríen todos a carcajadas)

 

(Van acercándose lentamente. Paco y Juan corren atontados, son asaltados; huyen finalmente a la luneta. y se esconden entre los asientos. Lentamente, empiezan a descender los microbios.)

 

COCO.-¡Mira cuántos niños!

BACILO.-¡Y allí está uno que tiene las manos sucias!

AMIBA.-¡Mira qué uñas tan largas tiene aquélla!

MICROBIO.-¡Hay muchos, muchos, todos para nosotros !

 

(Se van acercando más a los niños del público.)

 

COCO.-¿A cuál vamos a atacar primero? (Aparecen en el foro María y Lola; vienen muy sucias.)

LOLA.-¿Qué pasó? ¡Juaaan! ¡Paaacoooo!

MARTA.-¡Si no vienen, nos vamos! ¿No quieren hacer tortas de lodo?

LOLA.-¡Ya no se escondan!

COCO.-(Ruge) ¡Mira qué delicia!

AMIBA.-¡Esas son las más sucias!

TODOS.-¡A ellas!

 

(Corren y caen encima de ellas.)

MARTA y LOLA.-¡Ay mamacita linda! ¡Nos están llevando los monstruos!

 

(Se las llevan arrastrando. Ellas gritan.)

 

PACO.-¡Se llevaron a María y a Lola!

JUAN.-¿Y ahora qué hacemos?

PACO.-¡Hay que buscar al viejito, para que nos ayude a rescatarlas!

(Salen corriendo por el foro.)

TELON

SEGUNDO ACTO

 

(Ante el telón, sentado en el filo del proscenio, el Viejo lee atentamente un libro.)

(Entran corriendo Paco y Juan.)

PACO.-¡Señor, señor! ¡Vinieron los microbios!...

JUAN.-. . .¡Y se llevaron a mi hermana...!

PACO.-¡ ... Y a una amiguita de ella!

VIEJO.-Cómo es posible! (Se levanta) A ver, cuéntame. ¿Usaste la lente maravillosa?

PACO-¡Sí! ¡Y salieron unos microbiotes enormes!

JUAN.-¡Nos corretearon!

PACO.-¡Y luego se llevaron a María y a Lola!

VIEJO.-Dime qué aspecto tenían, para saber con qué armas vamos a combatirlos.

PACO-¡Eran ... muy feos

UAN.-¡Grandes! ¡Con patas!

PACO.-Uno tenía muy pocas patas. Parecía como... una sabanota.

JUAN.-Pero había otro que tenía muchas.

VIEJO.-Vamos a ver si los reconocen. Voy a enseñarles algunos cuantos. (Se abre el telón. Pasan las proyecciones con mucha rapidez) ¿Eran como éstos?

NIÑOS.- ¡Nooo!

VIEJO.- ¿Como éstos?

NIÑOS.- ¡Nooo!

PACO.- ¡Como ésos eran, como ésos eran!

VIEJO.-(Como los policías cuando el criminal es reconocido) ¡Ahh! Estos son amibas, viven en el agua sucia y dan horrorosos dolores de barriga cuando te los bebes. ¿Y no había de estos otros?

NIÑOS.-¡Sí, de ésos también!

VIEJO.-¡Estos se esconden en los rasguños sucios, y en los raspones, para hincharte los brazos y las piernas!

NIÑOS.-¡También había de esos otros!

VIEJO.-¡Este es de los peores! Es muy pequeño y se llama bacilo de Koch. Se esconde en todas partes, da la tuberculosis y pone a los niños flacos y moribundos. Vive en el polvo de los jardines, donde las gentes escupen. ¡Pero hay que apresurarse, para salvar a sus amigas!

PACO.-¿Y por qué no me dijo cómo desaparecerlos?

VIEJO.-¡No te dije! Es que a veces me distraigo: Soy distraído. Bastaba con que pusieras la lente al revés. ¡Vamos a salvar a las niñas! ¡Han de tenerlas en algún rincón húmedo y oscuro del jardín. Pero antes, tenemos que estar muy limpios; vamos a comprar cepillos de dientes y a lavarnos la boca, luego las manos, y hay que ponernos ropa limpia. ¡Aprisa! ¡Ah! ¡Y hay que cortarse las uñas! ¡Sólo así no podrán hacernos nada!

(Salen corriendo. Oscuridad.)

 

CUADRO 2

 

(Un rincón del jardín. Especie de cueva muy baja, formada por ramas.)

(Las niñas amarradas. Los microbios las observan.)

 

LOLA.-(Gime) Señor, señor, no sea malo, deje que nos vayamos.

COCO.-No soy señor. Soy microbio. (Muy grosero)

AMIBA.-Bueno. ¿Quién empieza? ¡Soy mano!

COCO.-Yo tras.

BACILO.-Yo cola.

MICROBIO.-Y luego sigo yo.

COCO.-¿Qué les vas a hacer tú?

AMIBA.-(Cruel) ¿No tienen sed, niñitas?

LOLA y MARTA.-Sí, seño... digo...

MARTA-Sí, don Microbio. Mucha sed.

AMIBA.-Pues les voy a dar de beber... ¡¡¡agua de la fuente!!! Se enfermarán de cólicos y calentura. (Ríe a carcajadas)

COCO.-Jugaron con lodo, ¿no? Pues yo no voy a dejar que se laven las manos, hasta que se les hinchen. (Carcajadas)

BACILO.-(Feliz) Y yo les voy a dar dulces y pan... ¡para que coman con las manitas sucias, y luego yo entre a sus pulmoncitos con el pan, y las haga toser y toser, hasta reventarlas! (Carcajadas)

MICROBIO.-¡Y yo las voy a tener despeinadas y con la ropa sucia, hasta que se llenen de granos! (Carcajadas)

TODOS.- (Bailan y cantan en torno a ellas)

¡Somos los microbios,

somos los microbios,

y a todos los niños

los queremos enfermar!

VIEJO.-(Fuera de escena) ¡Oigo cantos y gritos, creo que aquí están!

MARIA y LOLA.-¡Aquí estamos, aquí estamos! (Entra el Viejo, vestido con albeante bata médica; Paco y Juan, muy limpios, detrás.)

COCO.-¡Qué se han creído! ¡Estas niñas son nuestras, por sucias!

PACO.-Aquí traigo un palo muy bueno, que limpiamos con agua, jabón y alcohol, para pegarles con él!

JUAN.-¡Y yo traigo otro!

AMIBA.-¡Al ataque!

(Atacan, pero es como si un aura invisible protegiera a los niños.)

 

MICROBIO.-¡No les puedo hacer nada!

COCO.-¡Están demasiado limpios!

AMIBA.-¡Este viejo está más limpio que ninguno! (Los niños les dan de palos y los hacen correr.)

VIEJO.-No los dejen ir. -Yo voy a desatar a estas niñas y a lavarles las manos. ¡Alcáncenlos!

 

(Persecución de microbios por la luneta. En el escenario, salen el Viejo y las niñas.)

(Cambio a Jardín.)

MICROBIOS.-¡Pido paz, pido paz, pido paz!

JUAN y PACO.-¡Yo te voy a dar paz!

MICROBIOS.-¡A la fuente! ¡A la fuente! (Corren y se meten ahí.)

PACO.-Pronto; a darle vuelta a la lente!

(Le dan vuelta y los microbios desaparecen.)

JUAN.-¡Se fueron!

PACO.-Yo creo que ahí están todavía, pero invisibles, como eran antes.

VIEJO.-(Entrando) Muy cierto. Siguen ahí, y así pequeñitos e invisibles son más peligrosos todavía, porque no nos damos cuenta de su presencia.

JUAN.-¿Y Lola y Maria?

VIEJO.-Están acabando de asearse, para que ningún microbio pueda hacerles nada.

 

(Entran Lola y María.)

LOLA y MARTA.-¡Miren qué limpias estamos!

LOLA.-¡Ahora sí, que vengan los microbios!

LOS 4 NIÑOS.-(Cantan)

Como somos niños limpios

los microbios no vendrán;

en sus charcos y en el lodo

humillados quedarán. (Bailan)

TODOS.

¡Humillados quedarán!

VIEJO.

No bebo agua de la llave

porque me puedo enfermar.

Con poner a hervir el agua

los microbios morirán. (Baila)

TODOS.

¡Los microbios morirán!

Aunque chicos e invisibles

os microbios ahí están,

con limpieza y con cuidado

nada me puede pasar. (Bailan).

¡Con limpieza y con cuidado

nada me puede pasar!

Pero ahora los conozco,

no me pueden, engañar,

si estoy, limpio y bien peinado

siempre sano voy a estar! (Bailan)

¡Siempre sano voy a estar!

(Retardando.)

Los microbios derrotados

ya no hay nada que contar,

colorín y colorado,

el cuento se va acabar.

TELON